Archivos para Mayo, 2009

CIUDAD

LA CIUDAD

Florencia1 

La ciudad nunca duerme,
resuenan sus gemidos por subterráneos negros,
circulan sus miserias sobre el asfalto gris,
hay fatigas de hambruna en fosos virulentos,
solapados recodos estremecen rechazos,
ululan las sirenas de la Ley o del médico,
y en la mente emotiva que sufre este escenario
se desvelan los miedos.

 

Con el frío alumbrado de la noche
se marchita la carne juvenil,
la máscara de pálido marfil
es la caricatura del fantoche.

En la insomne ciudad reina el trasnoche,
el casino, el prostíbulo, el cubil
del sexo y la avaricia, la febril
espiral de los vicios y el derroche.

Bajo el oscuro puente, en la pobreza,
enfermo, repudiado y oprimido,
el marginado es tétrico quejido.

Sobre las avenidas la riqueza
vende el fruto diabólico y prohibido
que hace del hombre libre un sometido.

 

La ciudad amanece
ruidosamente triste; caravanas de sueños
clavan en sus ijares espuelas de ambición;
el sol irradia hiriente con metálico acento;
el aire bochornoso trae nostalgia de espigas;
sus cristales opacos son rostros de un reflejo,
y en torres sin almenas ofrece al ciudadano
la esclavitud de hierro.

El desaliento estéril, en el coche
que rueda por el único carril
hacia un entorno falso, injusto, hostil,
forma la dura escarcha del reproche.

Al llegar es preciso que se abroche
la capa que protege al juvenil
espíritu anidado en la viril
efigie que murió la última noche.

Los niños, los ancianos, con tristeza
habitan telarañas sin latido,
prisioneros en redes del olvido.

En la ciudad de piedra, la flaqueza
que no hace de su piel cuero curtido
es huérfana de nombre y apellido.

La ciudad crece y crece,
con garras de hormigón exprime los recuerdos,
abre luctuosos túneles a horizontes sombríos,
construye soledumbre, túmulos geométricos,
acumula cenizas de estáticas crisálidas,
en sucias escombreras esconde sus deshechos
y en celdas monolíticas encarcela ilusiones
con grilletes de acero.

 

 

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FAMILIA

ininotristecole 1

UNA FAMILIA “ACOMODADA”

¡Qué infortunado es el hijo

de padres acomodados!

Nace en clínica de lujo

con expertos cirujanos,

es su llegada a este mundo

un sencillo y frío parto.

La madre no le alimenta,

biberón es lo adecuado,

hay buena leche  industrial,

es mejor no amamantarlo,

pues se estropean sus pechos

y pierde así sus encantos.

Por la noche, entre otras cunas,

pasa las horas gritando.

El bebé añora el sonido

del latido acostumbrado.

Su madre duerme tranquila

sin  que él rompa su descanso.

 

Muy pronto la guardería,

después el colegio caro,

con horas extraordinarias

de idiomas, gimnasia y tanto

nuevo y completo bagaje,

para, al final, el fracaso

en lo único importante:

ser, de Dios, hijo y hermano.

Al regreso del colegio

le recibe, sin abrazos,

la sirvienta, que se gana,

por estar…, un buen salario.

Reina el vacío en la casa

y el miedo ronda en el ático.

Circula por el pasillo

un gélido desamparo.

Es un edificio grande

y es un hogar muy menguado.

Los juguetes abarrotan

estantes, suelo y armarios,

mas él perdió el interés

por jugar con fríos trastos,

sólo la tecnología

le hace olvidar su desánimo

con juegos que atan su mente,

le transforman en su esclavo.

 

Al llegar las vacaciones,

le envían a un internado,

o a un lejano campamento,

no tengan que estar cuidándolo,

y mostrar su  alto nivel

en el mundo del engaño.

Él niño, sin la esperanza,

sin la ilusión del verano,

de nadar en la piscina

o en la playa, o ir al campo

con sus padres, en familia,

gozar después del trabajo,

de haber pasado su tiempo

en el colegio encerrado,

y olvidar la soledad,

y hacerse más fuerte y sano,

se encuentra triste, abatido,

injustamente tratado.

El padre con sus negocios

y la madre con sus gastos

en lo que la moda exija

para embellecer sus rasgos,

tiempos de tiendas, de encuentros…,

o improcedente trabajo,

no tienen momentos libres

y es conveniente alejarlo,

que el niño no vea ni oiga

ciertos actos no muy claros.

Piensan que en esos lugares

estará en muy buenas manos,

se acostumbrará a la vida,

a recibir duro trato,

no analizan los peligros

que se emboscan contra el párvulo…

 

Así va creciendo el niño

en dolor y desengaño,

en la cultura del triunfo,

material, mundano y fatuo,

con una enseñanza laica,

sin esperanza en lo Alto,

sin conocer la Verdad

que completa al ser humano.

Sus largas horas de estudio

la dejan fobia y cansancio.

Lleva el corazón vacío

de amor y, sin entusiasmo,

se somete a una existencia

sin finalidad ni encanto.

 

Al llegar su madurez,

sus padres ya han alcanzado

ser estorbo insoportable,

requieren muchos cuidados,

cree vivirán mejor

en residencia de ancianos.

Piensa que en ese lugar

estarán acompañados.

Así entendieron sus padres

cuando, en su niñez, optaron

por enviarle muy lejos,

en el soñado verano.

ipadreshijo3

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POESÍAS

igaviotascielorojomar2

 

TÚ, GAVIOTA BLANCA, 

BATE TUS ALAS


Los grotescos noctámbulos mediocres
se ríen sin motivo
y carentes de grandes ilusiones
alucinan con falsos paraísos,
son pájaros cercados por barrotes
en su cárcel de arcilla, en su presidio
de luctuosos colores,
cohetes de artificio.



Y tú, gaviota blanca de luceros,
tú que volabas sobre la penumbra,
que en la excelsa bonanza del océano
navegabas la bruma,
hoy, en tu atardecer, en los senderos
de la pálida luna,
llevas turbado el sol de tu cerebro
con extraña locura.



Espectros emisarios de la muerte
amputaron tus alas del bautismo
en el angosto surco de la nieve
por el que vas perdido,
no viras hacia el puerto azul celeste
que te espera al final del maleficio,
estás lejos del muelle,
de tu mejor cobijo.



¿Cuándo podrás romper esas cadenas
de fríos eslabones de hojalata
que piensas son panal de miel y cera?.
Extiende tu mirada
por los lirios de nuevas primaveras,
y esas horas heladas
se abrasen con tu hirviente adolescencia
caldeada en benditas luminarias.



¡Que ya está amaneciendo en tu horizonte!
¡Que ya el rayo inmortal quema tus zarzas!
Escala hasta la cima de tu Norte,
bate tus tiernas alas
y avanza a contraviento de la noche.
Llega la madrugada
pletórica de amor, de pleno goce,
si tienes libre el alma.


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SENTIMIENTOS

La princesa está triste…

Por

Rubén Darío

1 3

La princesa está triste…, ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro.
Está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

2 

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

6            

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

4 

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte:
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de occidente las dalias y las rosas del Sur.

 

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

5 

¡Oh, quien fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida, la princesa esta triste),
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-;
en caballo con alas, hacia aquí se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que viene de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Mayas Guatemala Documental – 1 de 4

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El futuro de la comida (2006)

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PPS

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HOMENAJE AL ANIVERSARIO DE MARY CASSATT

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Nació el 22 de mayo de 1844 en Allegheny City, Pennsylvania, en el seno de una acomodada familia de Pittsburgh. Su padre, banquero de profesión, nunca llevó con agrado la carrera artística que eligió su hija, todo lo contrario que su madre que la animó en su empeño. Toda la familia Cassatt se trasladó a París en 1851, viviendo algunos años en Alemania, y volviendo a los Estados Unidos una década después. En 1861 empezó a estudiar pintura en la Academia de Bellas Artes Pennsylvania de Filadelfia hasta 1865, donde adquiere un acento académico que llevará consigo a París en su retorno a la capital francesa.

 

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En efecto, a los veintidos años se trasladó a Europa para estudiar los maestros europeos. En París estudió con destacados pintores y académicos independientes en el Louvre, volviendo a los Estados Unidos durante un corto periodo. Cassatt de nuevo regresó a Europa en 1871, ocupando su tiempo en el estudio de la pintura y la copia de los antiguos maestros en los museos en Italia, Bélgica, Holanda y España, donde residió algunos años y estudió las obras de Velázquez, al que admiraba desde su infancia junto a Rembrandt. Se estableció definitivamente en París, donde estudia en el taller de Chaplin junto a otras mujeres. Más tarde fue alumna de Couture y de Gérome que le proporcionan una gran base academicista.

Su obra y su personalidad atrajo la atención del pintor Edgar Degas, quien se convertiría en su mentor, introduciéndola en el grupo impresionista.  La influencia producida por las obras de Degas, Courbet y Eduardo Manet, la inclinaron hacia esa escuela pictórica.

Fue la única mujer estadounidense invitada a exponer junto a los impresionistas franceses. Edgar Degas la invitó a presentar sus obras con sus amigos. Pudo exponer, entre otras, El palco

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Daniel Viglietti & Mario Benedetti – Otra Voz Canta – Desaparecidos

 

 

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Mario Benedetti

Benedetti

PPS:  DESDE_LOS_AFECTOS

Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia,[1] más conocido como Mario Benedetti (14 de septiembre de 1920, Paso de los Toros17 de mayo de 2009, Montevideo), fue un escritor y poeta uruguayo integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, muchos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas.

Primeros años

Mario Benedetti nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay. Fue hijo de Brenno Benedetti y Matilde Farugia, quienes lo bautizaron con cinco nombres, siguiendo sus costumbres italianas.

Residió en Paso de los Toros junto a su familia durante sus primeros dos años de edad, para luego trasladarse con ellos a Tacuarembó por asuntos de negocios. Luego de una fallida estadía en ese sitio (donde fueron víctimas de una estafa[2] ), la familia se trasladó a Montevideo, cuando Mario Benedetti tenía cuatro años de edad. En 1928 inicia sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo, de donde es retirado en 1933. En consecuencia, ingresa al Liceo Miranda por un año. En 1934 hace ingreso a la Escuela Raumsólica de Logosofía. Sus estudios secundarios los realizó de manera incompleta en 1935, en el Liceo Miranda, para continuar de manera libre, por problemas económicos. Desde los catorce años trabajó en la empresa Will L. Smith, S.A., repuestos para automóviles.

Entre 1938 a 1941 residió casi continuamente en Buenos Aires, Argentina.

Comienzos literarios

En 1945 se integró al equipo de redacción del semanario Marcha, donde permaneció hasta 1974, año en que fue clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry. En 1954 es nombrado director literario de dicho semanario.

El 23 de marzo de 1946 contrae nupcias con Luz López Alegre, su gran amor y compañera de vida. En 1948 dirige la revista literaria Marginalia. Publica el volumen de ensayos Peripecia y novela.

En 1949 es miembro del consejo de redacción de Número, una de las revistas literarias más destacadas de la época. Participa activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. Es su primera acción como militante. Ese mismo año obtuvo el Premio del Ministerio de Instrucción Pública por su primera compilación de cuentos, Esta mañana. Mario Benedetti fue ganador del galardón en repetidas ocasiones hasta 1958, cuando renunció sistemáticamente a él por discrepancias con su reglamentación.

En 1964 trabaja como crítico de teatro y codirector la página literaria semanal «Al pie de las letras» del diario La mañana. Colabora como humorista en la revista Peloduro. Escribe crítica de cine en La Tribuna Popular. Vuelve a Cuba para participar en el jurado del concurso Casa de las Américas. Participa en el encuentro sobre Rubén Darío. Viaja a México para participar en el II Congreso Latinoamericano de Escritores.

Participa en el Congreso Cultural de La Habana con la ponencia “Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual” y se vuelve Miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas. En 1968 funda y dirige el Centro de Investigaciones literarias de Casa de las Américas, cargo en el cual se mantendría hasta 1971.[3]

Junto a miembros del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, fundó en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio desde sus orígenes. Benedetti fue representante del Movimiento 26 de Marzo en la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio desde 1971 a 1973, sin embargo, esta alternativa se vio frustrada por la fuerza. [3] Además es nombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República, de Montevideo.

Publica Crónica del 71, compuesto en su mayoría de editoriales políticos publicados en el semanario Marcha, así como de un poema inédito y tres discursos pronunciados durante la campaña del Frente Amplio. También publica Los poemas comunicantes, con entrevistas a diversos poetas latinoamericanos.

Exilio

Tras el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 renuncia a su cargo en la universidad, pese a ser elegido para integrar el claustro.[3] Por sus posiciones políticas debe abandonar Uruguay, partiendo al exilio en Buenos Aires, Argentina. Posteriormente se exiliaría en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente, Benedetti recalaría en Madrid, España. Fueron diez largos años los que vivió alejado de su patria y de su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando de las madres de ambos.

La versión cinematográfica de La Tregua, dirigida por Sergio Renán, fue nominada a la cuadragésimo séptima versión de los Premios Óscar en 1974, a la mejor película extranjera; finalmente el premio, entregado en la ceremonia del 8 de abril de 1975, se lo adjudicó la película italiana Amarcord.

En 1976 vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas. El año 1980 se traslada a Palma de Mallorca. Dos años más tarde inicia su colaboración semanal en las páginas de Opinión del diario El País. El mismo año el Consejo de Estado de Cuba le concede la Orden Félix Varela. En 1983 traslada su residencia a Madrid.

Regreso al Uruguay

Vuelve a Uruguay en marzo de 1983, iniciando el autodenominado período de desexilio, motivo de muchas de sus obras. Es nombrado Miembro del Consejo Editor de la nueva revista Brecha, que va a dar continuidad al proyecto de Marcha, interrumpido en 1974.

En 1985 el cantautor Joan Manuel Serrat graba el disco El sur también existe sobre poemas de Benedetti, contando con su colaboración personal.

En 1986 recibe el Premio Jristo Botev de Bulgaria, por su obra poética y ensayística. En 1987 es galardonado en Bruselas con el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota. En 1989 es condecorado con la Medalla Haydeé Santamaría por el Consejo de Estado de Cuba.

Ultimos años

Benedetti recibió, el 30 de noviembre de 1996, el Premio Morosoli de Plata de Literatura, entregado por la Fundación Lolita Rubial, de Minas, Uruguay. En la ocasión, Benedetti fue destacado por su obra narrativa. El mismo año, junto a otros cincuenta escritores, fue distinguido por el Estado de Chile con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral.

En mayo de 1997 fue investido con el título Doctor honoris causa por la Universidad de Alicante y unos días más tarde, el 11 de junio, fue también investido por la Universidad de Valladolid. El 30 de septiembre del mismo año fue galardonado con el Premio León Felipe, en mención a los valores cívicos del escritor. Además fue investido en diciembre como Doctor honoris causa en Ciencias Filológicas de la Universidad de La Habana.

El 31 de mayo de 1999 fue galardonado con el VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado de 6.000.000 . La Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí le concedió el 29 de marzo de 2001 el I Premio Iberoamericano José Martí.[4]

El 19 de noviembre de 2002 fue nombrado Ciudadano ilustre por la Intendencia de Montevideo, en una ceremonia encabezada por el intendente Mariano Arana.

En 2004 se le concedió el Premio Etnosur. En 2004 se presentó por primera vez en Roma, Italia, un documental sobre la vida y la poesía de Mario Benedetti, titulado “Mario Benedetti y otras sorpresas”. El documental, que fue escrito y dirigido por Alessandra Mosca, y protagonizado por Benedetti, fue patrocinado por la Embajada de Uruguay en Italia. El documental participó en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en el XIX Festival del Cinema Latinoamericano di Trieste y en el Festival Internacional de Cine de Santo Domingo.

En 2005, Mario Benedetti presentó el poemario Adioses y bienvenidas. En la ocasión también se exhibió el documental Palabras verdaderas, donde el poeta hizo aparición.

El 7 de junio de 2005 se adjudicó el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, consistente en 48.000 y la Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El premio, otorgado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, es un reconocimiento a la labor de personalidades destacadas en el ámbito de la creación literaria o científica, tanto en idioma español como portugués.

Mario Benedetti repartía su tiempo entre sus residencias de Uruguay y España, atendiendo a sus múltiples obligaciones y compromisos. Después del fallecimiento de su esposa Luz López, el 13 de abril de 2006,[5] víctima de la enfermedad de Alzheimer, Benedetti se trasladó definitivamente a su residencia en el barrio Centro de Montevideo

Uruguay. Con motivo de su traslado, Benedetti donó parte de su biblioteca personal en Madrid, al Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante.[6]

La Fundación Lolita Rubial volvió a condecorar a Benedetti el 25 de noviembre de 2006, con el Premio Morosoli de Oro.

El 18 de diciembre de 2007, en la sede del Paraninfo de la Universidad de la República, en Montevideo, Benedetti recibió de manos de Hugo Chávez la “Condecoración Francisco de Miranda“, la más alta distinción que otorga el gobierno venezolano por el aporte a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos. Ese mismo año recibió la Orden de Saurí, Primera Clase, por servicios prestados a la literatura. La Orden de Saurí es la condecoración más alta de El Salvador.

En los últimos diez años, debido al asma y por recomendación médica, el escritor alternaba su residencia en España y en Uruguay, tratando de evitar el frío, pero al agravarse su estado de salud permaneció en Montevideo.

La muerte de su esposa Luz López en 2006, luego de seis décadas de matrimonio, fue un duro golpe para Benedetti que, según confesó, sobrellevó escribiendo.

En uno de sus últimos libros, titulado Canciones del que no canta, alude a su historia personal. “No fue una vida fácil, francamente”, ha dicho Benedetti, quien con su pluma marcó a varias generaciones.

En abril de 2009 tras su internación en Montevideo, se organizó por iniciativa de Pilar del Río (esposa del escritor José Saramago) una “Cadena de Poesía” mundial para apoyarlo.[7]

Fallecimiento

El día 17 de mayo de 2009 poco después de las 18:00h Benedetti fallece en su casa de Montevideo, a los 88 años de edad.[8] [9] El Palacio Legislativo fue designado como el sitio de su velatorio. En el marco de este hecho, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional y dispuso que su velatorio se realice con honores patrios en el “Salón de los Pasos Perdidos” del Palacio Legislativo desde las 9:00 del lunes 18 de mayo.[10]

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Mario Benedetti en 1983
Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia

 

Descanse en paz.

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AUSENCIA DE DIOS

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.
  

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que Dios se muere, se resbala,
que Dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandará siglos de ceniza.

Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

Mario Benedetti

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