Archivos para Pakistán

DERECHOS HUMANOS

Los galardones de Física, Química, Medicina, Literatura y Economía se entregarán en Estocolmo, mientras que Oslo es la sede del reconocimiento por la Paz a las únicas tres mujeres premiadas en esta edición 

 

Entre los galardonados sobresale el poeta sueco Tomas Traströmer, Nobel de Literatura, quien “a través de sus condensadas y traslúcidas imágenes abre un nuevo camino a la realidad”, según le reconoció la Academia que entrega el premio.

El poeta, traducido a más de 50 idiomas, sufrió en 1990 un ataque cerebral que le causó problemas en el habla y dificultades de movimiento, por eso este año no puede pronunciar la tradicional lectura del Nobel de Literatura.

Antes, recibieron el galardón en Oslo las Premio Nobel de la Paz: la presidente liberiana, Ellen Johnson Sirleaf, y las activistas Leymah Gbowee, de Liberia, y Tawakkul Karman, de Yemen. Las tres fueron distinguidas “por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y sus derechos a una participación plena en el trabajo de construcción de la paz”, según el fallo del Comité Nobel noruego.

Gbowee, que contribuyó al fin de la guerra en su país y ha trabajado por aumentar la influencia de las mujeres en África, destacó que es la primera vez que éstas han recibido un reconocimiento de este tipo y que el premio servirá para darles un papel más destacado en la lucha por la paz.

Al escenario del Konserthuset [Casa de Concierto] en Estocolmo, por tanto, subirán después los otros diez hombres que han sido reconocidos con el premio Nobel.

Los premiados son los norteamericanos Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adan Riess en Física; Dan Shechtman en Química, y los estadounidenses Thomas Sargent y Christopher Sims en Economía.

El gran ausente será el Nobel de Medicina, Ralph Steinman, que falleció dos días antes del anuncio del galardón aunque de su muerte no se supo hasta más tarde. Por eso la Academia ha decidido mantener el galardón, que está previsto que recoja la esposa del científico, Claudia.

Todos los premiados reciben una medalla y un diploma de manos del rey Carlos en Suecia, mientras que en Noruega presidieron la audiencia el rey Harald V y la reina Sonia. El premio también incluye una dotación económica de 1.1 millones de euros.

Después de la ceremonia se celebrará una cena en el que por fin los premiados podrán tomar la palabra. Está previsto que hable Perlmutter como premiado en Física, Shechtman en Química, Hoffman en Medicina y Sargent en Economía. El de Literatura, Traströmer, no podrá hablar, así que será su mujer, Monica, la que se dirija a los presentes

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En el país de los niños sin sonrisa

En el país de los niños sin sonrisa

Nueve meses después de Haití, Jaione Villares, enfermera, cambió la Clínica San Miguel por el sur de Pakistán, devastado por las inundaciones. Ha vuelto agradecida por haber podido prestar su ayuda.

“He podido disfrutar de poder ayudar”, asegura esta enfermera de la Clínica San Miguel

 

Nueve meses después de Haití, Jaione Villares, enfermera, cambió la Clínica San Miguel por el sur de Pakistán, devastado por las inundaciones. Ha vuelto agradecida por haber podido prestar su ayuda.

“He podido disfrutar de poder ayudar”, asegura esta enfermera de la Clínica San Miguel

 

Jaione Villares, con algunos de los atendidos. La mayoría fueron mujeres y niños. CEDIDA

CARMEN REMÍREZ . PAMPLONA Miércoles, 15 de septiembre de 2010 – 02:07 h.

LA peor sonrisa que existe es la de cortesía. No es falsa, pero sí muy triste. Con ella, apenas una débil sonrisa esbozada por educación, cuenta Jaione Villares Echaide (Urdax, 15 de mayo de 1981) que en Pakistán agradecían las madres los cuidados a sus hijos desnutridos. Los niños, ni eso. “A pesar del desastre, en Haití había alegría. En Pakistán, no. Más bien todo lo contrario. Tengo muy metida en la mente esa sensación de verles superados por la tragedia”, relata Villares.

Durante los once días en los que prestó su ayuda in situ, esta enfermera de la UCI de la Clínica San Miguel, en Pamplona, trató de remediar en lo posible la grave situación de desnutrición y malnutrición que aqueja a niños y mujeres, sobre todo, tras las riadas que asolaron el país este verano y provocaron cerca de un millón de desplazados.

“Las patologías que vimos son las típicas de una población que carece de agua potable: diarreas, disenterías, sarna, deshidrataciones, prevención frente a infecciones…”, explica. El anuncio del viaje, el segundo este año tras Haití, le pilló en pleno agosto. Gracias a la colaboración de sus compañeras de trabajo pudo cambiar los turnos necesarios y, de la mano de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) aterrizó en Islamabad el pasado día 27. Fue consciente de la magnitud del desastre ya desde el avión. “Vimos perfectamente la superficie de tierra anegada”. El agua se llevó por delante buena parte de los cultivos del país en una zona donde la población es eminentemente agrícola. “Algunos han podido salvar el ganado (búfalos y cabras), pero muchas personas de las que hemos tratado apenas tenían con ellos una muda de ropa”, dice. A pesar de la dureza, de los niños que no pudieron remontar el tratamiento y fallecieron a los pocos días, Jaione Villares, que dejó a un lado su título de delineante de construcción para dedicarse a su verdadera vocación, la enfermería, se trae un grato recuerdo. “He podido disfrutar de la experiencia de poder ayudar”. De la solidaridad del pueblo pakistaní, también. “Como pobres, están acostumbrados a compartir lo que tienen. Un compañero dio caramelos a unos niños y ellos, no sabemos de dónde los sacaron, pero a los días le obsequiaron con otros dulces. Nos quedamos alucinados”, expresa.

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NIÑOS DE PAKISTÁN

ONU teme por la salud de los niños en Pakistán

“El destino de millones de niños está en grave peligro”, dijo en declaraciones a Efe el portavoz de la Oficina de la ONU para Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA), Maurizio Giuliano.

16.08.10 – Actualizado: 16.08.10 10:40am

Islamabad ,

Pakistán

La ONU expresó hoy su preocupación por la salud de “millones de niños” a causa de las graves inundaciones en Pakistán, que tan sólo ha recibido 125 de los 459 millones de dólares solicitados para ayudar a los afectados de una de las peores catástrofes naturales de su Historia.

“El destino de millones de niños está en grave peligro”, dijo en declaraciones a Efe el portavoz de la Oficina de la ONU para Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA), Maurizio Giuliano.

El portavoz recordó que la infancia acostumbra a ser la primera afectada por la escasez de agua, alimentos y medidas higiénicas básicas y aventuró que las muertes registradas hasta ahora -1.600 en total, según su organismo- no son nada “comparado con lo que puede venir”.

“Ya debe haber miles de muertos -opinó- entre los más vulnerables”, como son los niños y los ancianos.

Giuliano advirtió de que “es posible” que se hayan producido ya los primeros fallecimientos por hambre y que la falta de alimentos ha podido afectar de forma indirecta a muchas personas ya enfermas.

El portavoz aseguró que la ONU se está preparando de forma “preventiva” para dar medicamentos a dos millones de enfermos potenciales de malaria y a 1,5 millones de personas posiblemente afectadas por las diarreas, entre ellas 140.000 que podrían tener cólera, aunque el Gobierno paquistaní todavía no ha admitido ningún caso de esta enfermedad.

Para afrontar este reto, la ONU solicitó la semana pasada a la comunidad internacional 459 millones de dólares, pero Pakistán tan sólo ha recibido hasta ahora 125, según los datos de Giuliano.

El portavoz se mostró “optimista” sobre la posibilidad de que Pakistán reciba el 73 por ciento restante de ayudas y avisó de que, de no ser así, están “en peligro” las vidas de muchas personas, sobre todo las de niños y otros colectivos vulnerables.

Los donativos se destinarán a comida, tiendas de campaña, agua potable y material sanitario para los veinte millones de afectados por la catástrofe, pero con especial urgencia para ocho de ellos, que son los que se encuentran más desamparados.

En un comunicado, el Foro Humanitario de Pakistán, que aglutina a 35 ONG que trabajan en el país, suplicó a la comunidad internacional que intente satisfacer “las necesidades inmediatas de millones de paquistaníes, así como las de decenas de miles de refugiados afganos”.

“Sin una financiación a largo plazo, reconstruir este devastado país será virtualmente imposible”, amplió el organismo, que lamentó las consecuencias de las inundaciones en ámbitos fundamentales como la salud y la educación.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon , de visita ayer en Pakistán, reconoció no haber visto jamás una catástrofe comparable a las inundaciones que ha sufrido Pakistán en las últimas semanas, con unos 20 millones de afectados, según el Gobierno.

Pero las autoridades, tras la devastación que han causado las inundaciones en el norte paquistaní, temen desde hace días un empeoramiento de la situación y tienen la atención puesta en dos presas que, por el momento, resisten el embate de las aguas en la provincia sudoriental de Sindh.

“Hay una situación difícil en las presas de Guddu y Sukkur”, lamentó en declaraciones a Efe un portavoz de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres, Ahmad Kamal, quien cree que el riesgo de que se desborden “continuará en los próximos seis u ocho días”.

Según Kamal, el volumen de las aguas está bajando en la provincia vecina de Punjab (este), la región más poblada del país, después de varios días de preocupación por la situación de algunas importantes presas.

En algunos puntos, el curso del Indo, que recorre el país de norte a sur, se ha desbordado por extensiones que llegan a los 30 kilómetros de ancho.

Las inundaciones que se desataron a finales de julio han anegado casi el 17 por ciento del territorio y han causado 1.384 muertos, según las autoridades paquistaníes, aunque la ONU sitúa la cifra de fallecimientos en 1.600.

Lo peor de la crisis ocurrió con el presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari, de visita en Europa, algo que le costó duras críticas de los medios de comunicación y la sociedad civil.

Según el canal televisivo “Geo”, Zardari se reunió hoy con el jefe del Ejército, Ashfaq Pervez Kiyani, para discutir sobre las operaciones de rescate de las Fuerzas Armadas en las zonas afectadas y sobre la situación de seguridad en el país.

El hambre comienza a cobrarse víctimas

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó ayer que nunca había visto nada como el desastre creado por las inundaciones en Pakistán, luego de evaluar la devastación y exhortar a donantes extranjeros que aceleren la asistencia para 20 millones de personas afectadas.

Las declaraciones de Ban reflejan la preocupación de la comunidad internacional sobre el desastre en Pakistán, país que lucha contra milicianos de Al Qaeda y el Talibán, tiene un gobierno débil e impopular y una economía que sostiene gracias a la ayuda internacional.

“Éste ha sido un día doloroso para mí”, dijo Ban tras recorrer por aire las áreas devastadas junto al presidente Asif Ali Zardari. “Nunca olvidaré la destrucción y el sufrimiento del que he sido testigo hoy. Anteriormente he presenciado muchos desastres naturales en el mundo, pero nada como esto”.Las inundaciones empezaron hace más de dos semanas en las zonas montañosas del noroeste. Han afectado cerca de un cuarto de Pakistán, golpeando especialmente el corazón de la agricultura del país.

La ONU ha pedido inicialmente unos 460 millones de dólares para prestarle ayuda a Pakistán, pero sólo ha recibido el 20% de la asistencia requerida. Cuando las inundaciones acaben, miles de millones más serán necesarios para reconstruir el país y lograr que los afectados vuelvan a tener trabajo, en esta nación ya empobrecida de 170 millones de habitantes.“La ola de inundaciones debe ser atendida con una ola de apoyo global”, dijo Ban. “Estoy aquí para urgir al mundo a que aumente su asistencia”. La respuesta del presidente Zardari ante el desastre ha sido criticada, en especial porque mantuvo su visita oficial a Europa en plena crisis.

Desde su regreso, ha compartido en dos oportunidades con las víctimas de las inundaciones, pero las imágenes en que aparece en un castillo en Francia probablemente tendrán un efecto negativo sobre su imagen durante meses.

“El Gobierno ha respondido de forma muy responsable”, dijo, al mencionar que el Ejército, la Policía, la Armada y otros funcionarios trabajaban para atender a los afectados.

El hambre

Se pronostica que las lluvias durarán otras semanas, lo que implica que lo peor de las inundaciones podría estar por venir. Durante el fin de semana, miles de personas debieron abandonar sus hogares cuando las aguas del río Indus se desbordaron de nuevo.

También ayer, sobrevivientes peleaban por alimentos que eran entregados desde un vehículo de socorro cerca de la ciudad de Sukkur, en la muy golpeada provincia de Sindh, rompiéndose la ropa y ocasionando tal caos que tuvo que cancelarse la distribución, según un reportero de The Associated Press en el lugar.“La impaciencia de la gente nos privó de la poca comida que había llegado”, lamentó Shaukat Ali, una víctima de inundación.“Estamos enfrentándonos a una crisis alimentaria muy seria en nuestro distrito. Cinco niños ya han muerto y mucha más gente podría morir si no recibimos alimentos en los próximos dos días”, aseguró el parlamentario Abdul Sattar Khan desde la vecina área de Basham.

La muerte de los pequeños en el distrito de Kohistan es consecuencia de la falta de abastecimiento en la zona. La ayuda no pudo llegar a los damnificados de la provincia de Khyber Paktunhwa, ya que los puentes y carreteras quedaron destrozados por las inundaciones.

 

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