DÍA DE LA PAZ

“Sé bien y lo saben cada una de mis hermanas,
que lo que realizamos es menos que una gota en el océano.
Pero si la gota le faltase, el océano carecería de algo.”

Madre Teresa de Calcuta.

Si has visto alguna imagen de Calcuta hoy en día te habrá puesto los pelos de punta. Calcuta es la ciudad más pobre de la Tierra, la ciudad más sucia, la más miserable… Pues imagínate cómo era esa ciudad hace cincuenta años.

Hace cincuenta años los habitantes de Calcuta se acostumbraron a ver recorrer las calles infectadas de miseria a una monjita pequeña seguida de otras, todas vestidas con un hábito blanco con franjas azules, que se dedicaban a recoger moribundos tirados en la calle, a atender a los leprosos, a proteger a los niños abandonados.

La Madre Teresa nació el 26 de agosto de 1910 en la localidad albanesa de Skopje, hoy República de Macedonia.”Soy ciudadana india, soy monja católica. Por profesión pertenezco al mundo entero. Por corazón pertenezco por completo al corazón de Jesús.”. Madre Teresa de Calcuta.

A los 18 años ingresó en la orden de las Hermanas de Nuestra Señora Loreto en Irlanda, preparándose en Dublín y Darjeeling , India, donde llegó en 1929 como novicia antes de tomar los hábitos en 1937. Mujer de sólida formación intelectual, fue en 1946, mientras ejercía de directora de un instituto católico en Calcuta, cuando comprendió el destino que Dios le había asignado al contemplar a un hombre que agonizaba en la calle en la más completa soledad. En 1948 pidió permiso a sus superiores para abandonar su puesto en el instituto y comenzó a hacer el Evangelio Obra Viva según las enseñanzas de Cristo, auxiliando a las víctimas de la lepra y fundando en 1950 la orden de las Misioneras de la Caridad, orden que se extendió rápidamente por todo el mundo. La primera misión fundada, Shanti Nagar (la ciudad de la Paz), fue construida en unos terrenos cedidos por el Gobierno Indio.

LA PIEDRA DE SOPA (cuento)

En un pequeño pueblo, una mujer se llevó una gran sorpresa al ver que había llamado a su puerta un extraño, correctamente vestido, que le pedía algo de comer.” Lo siento”, dijo ella, “pero ahora mismo no tengo nada en casa”.

“No se preocupe”, dijo amablemente el extraño.”Tengo una piedra de sopa en mi cartera; si usted me permitiera echarla en un puchero de agua hirviendo, yo haría la más exquisita sopa del mundo. Un puchero muy grande, por favor.

A la mujer le picó la curiosidad, puso el puchero al fuego y fue a contar el secreto de la piedra de sopa a sus vecinas. Cuando el agua rompió a hervir, todo el vecindario se había reunido allí para ver a aquel extraño y su piedra de sopa. El extraño dejó caer la piedra en el agua, luego probó una cucharada con verdadera delectación y exclamó: “! Deliciosa! Lo único que necesita es unas cuantas patatas.”

“! Yo tengo patatas en mi cocina!”, gritó una mujer. Y en pocos minutos estaba de regreso con una gran fuente de patatas peladas que fueron derechas al puchero. El extraño volvió a probar el brebaje.”!Excelente, dijo; y añadió pensativamente: “Si tuviéramos un poco de carne, haríamos un cocido de lo más apetitoso…!”

Otra ama de casa salió zumbando y regresó con un pedazo de carne que el extraño, tras aceptarlo cortésmente, introdujo en el puchero. Cuando volvió a probar el caldo, puso los ojos en blanco y dijo:”! Ah, que sabroso! Si tuviéramos unas cuantas verduras, sería perfecto, absolutamente perfecto…”

Una de las vecinas fue corriendo hasta su casa y volvió con una cesta llenan de cebollas y zanahorias. Después de introducir las verduras en el puchero, el extraño probó nuevamente el guiso y, con tono autoritario, dijo: “La sal”.”Aquí la tiene”, le dijo la dueña de la casa. A continuación dio orden: “Platos para todo el mundo”.La gente se apresuró a ir a sus casas en busca de platos. Algunos regresaron trayendo incluso pan y frutas.

Luego se sentaron a disfrutar de la espléndida comida, mientras el extraño repartía abundantes raciones de su increíble sopa .Todos se sentían extrañamente felices y mientras reían, charlaban y compartían por primera vez su comida. En medio del alborozo, el extraño se escabulló silenciosamente, dejando tras de sí la milagrosa piedra de sopa, que ellos podrían usar siempre que quisieran hacer la más deliciosa sopa del mundo.

 

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1 Response so far »

  1. 1

    Rafael said,

    Como siempre muy interesantes tus posts. Este concretamente es sumamente enriquecedor ya que por un lado das a conocer un poco de la historia de vida de la madre Teresa, ejemplo de vida… por el otro pero conjuntamente nos ofreces este cuento que habla del dar a otros sin esperar nada a cambio y de la fuerza del trabajo mancomunado, de la importancia de la socialización.
    Un abrazo.


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