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La noche del 25 de diciembre de 1917

Cómo fue el terremoto que azotó a Guatemala en una Navidad
La noche del 25 de diciembre de 1917, la celebración de Navidad se opacó a las 22.20 horas cuando los guatemaltecos salieron de prisa de sus viviendas para hallarse en medio de una nube de polvo que, una vez disipada, dejó ver a la ciudad desmoronándose.
Por José Luis Escobar

24 de Diciembre de 2017 a las 09:36h

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Terremoto en Guatemala

Aspecto de la 5ª. avenida y 17 calle de la zona 1 después de los sismos que hace un siglo destruyeron la ciudad de Guatemala. Al fondo se aprecia el Castillo de San José, hoy Museo Militar.

El remezón fue apenas el primero de varios más que hubo y que redujeron a la urbe a escombros.

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Los documentos históricos remarcan cuán destructivos fueron esos eventos, pues dejaron a la capital sin los edificios públicos; las iglesias también fueron devastadas, al igual que cientos de hogares.

Los sobrevivientes buscaron espacios para pernoctar, y en ese momento pensaron que sería un refugio temporal pero, para muchos, se convirtió pronto en la única opción de vivienda, porque la cadena de sismos cesó hasta en enero de 1918.

Bajo la Luna llena

 

Un relato de esa fatídica noche fue incluido, en 1919, en el reportaje Las capitales destruidas de Centroamérica, publicado en la revista National Geographic.

Aduana Central. Antiguo edificio de la Aduana Central, ubicado en la 10ª. calle entre 12 y 14 avenidas, zona 1. El inmueble lo utiliza ahora la Policía Nacional Civil.

En el apartado Un terremoto navideño en Guatemala, el arqueólogo, historiador y antropólogo estadounidense Herbert Spinden (1879–1967) escribió acerca de los sucesos.

 

Anotó que el 17 de noviembre de 1917 la mitad de Amatitlán fue desolada por un fuerte sismo y que desde esa fecha empezaron a ser comunes los temblores en el país, pero el realmente desastroso fue el del 25 de diciembre.

Banco Colombiano. Fue uno de los primeros bancos fundados en el país. Abrió sus puertas en 1897. Estaba en la esquina de la 9ª. calle y 7ª. avenida, zona 1. Otro banco usa hoy sus instalaciones.

“Ocurrió cerca de las 22:20 horas. Causó un daño considerable y sirvió como un fuerte aviso que sin duda salvó muchas vidas porque, a las 11:23 horas, hubo otro extremadamente fuerte que derribó muchas casas y mató, quizá, a 50 personas”, escribió Spinden. “Durante toda la noche, bajo una Luna llena ajena a los problemas, la población se acurrucó en los parques mientras la tierra se estremecía”, agrega la crónica.

Banco Internacional. Quedaba en la esquina de la 6ª. avenida y 10ª. calle, zona 1. Ahora funciona en el inmueble una panadería y restaurante.

Cerca del mediodía del 29 de diciembre, relata el arqueólogo, “otro fuerte remezón afectó la ya destruida ciudad y muchas edificaciones se vinieron abajo”.

La cadena de temblores no se detuvo. El 3 de enero de 1918, a las 10.40 horas, otra igual de intensa sacudió la capital y derribó las torres de la Catedral Metropolitana, y el 24 llegó el cuarto y más poderoso de los terremotos, con la fuerza suficiente para reducir lo que quedaba a ruinas.

Cerrito del Carmen. Solo una parte de la fachada y el retablo principal del templo quedaron en pie. Muchos damnificados habitaron las faldas del cerrito en improvisados campamentos.

En primera persona
Spinden dejó los formalismos académicos y periodísticos e incluyó en su reportaje los momentos que vivió durante el sismo del 24 de enero de 1918.

Él estaba hospedado en el Hotel Roma, enfrente de la Estación del Ferrocarril. Su posada quedaba cerca de la actual Plaza Barrios, en la 18 calle y 9ª. avenida de la zona 1 capitalina “Llegué a la ciudad de Guatemala unos 20 minutos antes del terremoto. Los demás hoteles estaban en ruinas y en las plazas había campamentos de refugio temporales hechos con chozas”, anotó.

Edificio de Correos. Se erigió en una parte de la propiedad que se expropió a la iglesia San Francisco. Estaba sobre el Paseo de La Sexta, entre 13 y 14 calles, zona 1. En su lugar, durante la época de Jorge Ubico, se construyó el Palacio de la Policía Nacional.

Unos minutos después del ocaso sintió que los platos de la mesa “comenzaron a vibrar y a bailar; las paredes y el techo crujieron y se tambalearon. Nos aglomeramos en las puertas, cayendo y tropezándonos para intentar llegar a la calle. Tanto de lejos como de cerca se oía el ruido de las paredes que caían. Una capa de polvo amarillo se levantó, ocultando la Luna y, aunque el temblor cesó, la nube siguió cubriendo la ciudad”.

Ese último movimiento, a su juicio, causó destrucción en un radio de 48 kilómetros.

“El miedo fue tal que pensamos que la tierra misma cedería para formar un volcán en medio de la ciudad”.

Edificio San Marcos. En este inmueble, ubicado en la esquina de la 8ª. avenida y 11 calle, zona 1, funcionó el Hotel Imperial. Ahora es edificio de apartamentos, en el primer piso hay un café.

En las casas, cuenta el historiador, “se rompieron las tuberías de agua y las personas se arriesgaban a beber de lo que se había derramado en las calles. En los cementerios, los esqueletos fueron expulsados de sus nichos y muchos restos fueron posteriormente incinerados. La pérdida de vidas en la ciudad de Guatemala rondó las 200 víctimas”.

Empresa Eléctrica. La antigua sede de la Empresa Eléctrica quedaba en la esquina de la 9ª. calle y 2ª. avenida, zona 1. Hoy es un edificio de un nivel del cual se ven solo sus muros.

A la intemperie
“Quizá cinco de cada cien casas podrán ser reparadas. Había por lo menos una docena de familias que todavía se atrevían a vivir en sus hogares derruidos”, anotó el arqueólogo estadounidense Marshall Howard Saville (1867–1935) en el informe El terremoto de Guatemala de diciembre de 1917 y enero de 1918.

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En cada plaza y en los descampados alrededor de la ciudad, agrega Howard Saville “se levantaron campamentos con chozas hechas usando carruajes, muebles, puertas y ventanas dañadas; estas se cubrían con láminas, sábanas, manteles o alfombras”,

Escuela 21 de Noviembre. Fue inaugurada casi un mes antes del primer terremoto de los que hubo entre diciembre de 1917 y enero de 1918. Estaba en la esquina de la 7ª. avenida y 3ª. calle, zona 1.En su lugar se construyó la Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia.

Por aparte, el bibliógrafo guatemalteco Arturo Taracena Flores (1887-1970) publicó en 1970, Los terremotos de Guatemala. Álbum gráfico conmemorativo del cincuentenario(1917/1918-1968).

Taracena Flores poseía una colección muy completa de fotografías antiguas de la ciudad de Guatemala, anteriores y posteriores a los terremotos de 1917-1918.

Escuela Práctica de Varones. El Liceo Guatemala, en la zona 5 capitalina, ocupa el terreno que antes fue de la Escuela Práctica para Varones. El solar del inmueble fue destinado para construir el Jardín Botánico.

“Las fotos dan una idea completa de la magnitud de los sismos y constituyen los únicos testimonios gráficos existentes de los fenómenos telúricos acaecidos hace 50 años. Son importantes documentos que muestran lo que era la ciudad antes del aciago diciembre de 1917”, escribió en el prólogo el profesor Francis Gall, presidente de la Sociedad de Geografía e Historia, hoy Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Dicha colección de imágenes forma parte del acervo del Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica.

Hospital General. Los terremotos cambiaron el aspecto de la manzana del Hospital General San Juan de Dios, en la que hubo un cementerio, una capilla y el hospital. El templo y el centro de salud, con sus nuevos edificios, es lo que se puede apreciar hoy.

“Las gentes huían más que en una dispersión, en un amontonamiento, hacia plazas y plazuelas. A la intemperie, los tristes náufragos de la tormenta terrestre temblaban de frío y de miedo. Poco a poco la ciudad se fue convirtiendo en campamento”, escribió el bibliógrafo.

Agregó que “las primeras covachas, las improvisadas barracas, surgieron entre la arboleda de los parques, a lo largo de las calles, dentro de los solares y en los campos vecinos”.

Hotel España. Cerca del Parque Colón existió el Hotel España, quedaba en la esquina de la 11 avenida y 9ª. calle, zona 1. Fue también residencia del escritor guatemalteco José Batres Montúfar.

“Fue un heterogéneo conjunto de materiales, en que el zinc fraternizó con el petate y la madera con flotantes telas. La metrópoli cobró un vistoso y bizarro aspecto de agrupación de nómadas”.

Joyería La Perla. Este negocio estuvo en el inmueble de la 9ª. calle y 8ª. avenida, zona 1. En el edificio funcionaron varios locales más, así como el Gran Hotel. El inmueble sigue siendo de uso comercial.

Palacio de Gobierno. El Palacio de los Capitanes Generales contaba con detalles coloniales y estaba sobre la 6ª. Avenida entre 6ª. y 8ª. calles de la zona 1. En su lugar se construyó el Parque Centenario.

Palacio de La Reforma. Este edificio fue sede del Museo Nacional, era de estilo renacentista italiano. Su diseño y edificación fue obra de Francisco Durini y Andrés Galeotti. El proyecto contó con 30 estatuas de mármol.  En su lugar queda ahora la Plaza Obelisco.

Escuela Politécnica. La antigua sede de la Escuela Politécnica, posteriormente el cuartel de la Guardia de Honor, fue reconstruido siguiendo el patrón original y sigue en la Avenida de La Reforma, en la zona 10.

La Recolección. Pocos templos católicos resistieron. La iglesia de La Recolección perdió su cúpula, la bóveda y las torres del campanario. En los terrenos alrededor de la iglesia se levantó un campamento de damnificados que luego se convirtió en el barrio La Recolección.

Teatro Olimpia. Quedaba en la esquina de la 7ª. calle y 11 avenida, zona 1. El inmueble fue reducido a escombros. El aspecto de la calle del teatro era el que predominaba en toda la ciudad.

Crédito de fotografías:  Los terremotos de Guatemala. Álbum gráfico conmemorativo del cincuentenario (1917/1918 – 1968), de Arturo Taracena Flores.

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Tragedia en Filipinas:

IMAGEN-13175036-2Tragedia en Filipinas: ‘La gente va como zombie en busca de comida’

Habría 10 mil muertos y 2 mil desaparecidos tras paso de ‘supertifón’. Se reportan saqueos.

El supertifón Haiyan dejó al menos 10.000 muertos y 2.000 desaparecidos en su paso por Filipinas, lo que lo convierte en el desastre natural más mortífero registrado en este país, según estimaciones de las autoridades el domingo. (Lea también: Papa Francisco lamentó tragedia que azota a Filipinas)

Los equipos de rescate tenían dificultades para llegar a las localidades afectadas, donde se desconoce la cifra de muertos, mientras que los supervivientes buscaban comida ante la escasez de suministros e intentaban encontrar a sus seres queridos. (Vea las imágenes de la devastación que dejó el tifón Haiyan).

“La gente camina como zombies en busca de comida”, dijo Jenny Chu, estudiante de medicina en Leyte. “Es como una película”, añadió. La mayoría de las muertes parecieron haber sido causadas por el crecimiento de las aguas, que muchos compararon con un tsunami.

En Vietnam, donde se espera que la tormenta llegue el lunes por la mañana, más de 600.000 personas fueron evacuadas aunque el tifón perdió fuerza en su paso por el mar de China del Sur.

Dos islas del centro del archipiélago filipino, que se encontraban en plena trayectoria de Haiyan cuando sacudió la zona el viernes de madrugada, han sido especialmente afectadas. “Nos reunimos con el gobernador [de la provincia de Leyte] la pasada noche y basándonos en las estimaciones del gobierno, hay 10.000 víctimas [fallecidos]”, declaró a la prensa Elmer Soria, un alto responsable policial de Tacloban, la capital de la provincia de Leyte, en la isla del mismo nombre.

En Samar, punto de entrada del tifón en el país el viernes, se confirmó la muerte de al menos 300 personas en la pequeña ciudad de Basey, y 2.000 están desaparecidas en toda la isla, indicó Leo Dacaynos, miembro del consejo de gestión de catástrofes, en la radio DZBB.

También se confirmó la muerte de otras decenas de personas en otras ciudades y provincias devastadas por el supertifón en un frente de 600 km. Numerosas localidades permanecían incomunicadas y las autoridades parecían superadas por la magnitud de la catástrofe y el número de víctimas por rescatar. (Lea también: Colombia expresa su solidaridad y ofrece ayuda a Filipinas tras tifón)

Casas destruidas, postes eléctricos arrancados, vehículos volcados y supervivientes aturdidos deambulando por las calles: el paisaje que dejó el paso de Haiyan, acompañado por vientos de hasta 315 km/hora, recordaba a muchos el dejado por el tsunami en Asia en diciembre de 2004.

“Se trata de destrucciones masivas […] La última vez que vi algo parecido fue durante el tsunami en el Océano Índico” que dejó 220.000 muertos en 2004, afirmó Sebastian Rhodes Stampa, jefe del equipo de la ONU encargado de la gestión de desastres que se encontraba en Tacloban. (Lea además: Al menos 4 millones de niños pueden estar afectados por tifón: Unicef).

En Vietnam, las autoridades evacuaron “más de 174.000 hogares, lo que equivale a más de 600.000 personas”, según un comunicado del ministerio vietnamita de Control de Inundaciones y Tormentas.

Se espera que la tormenta llegue al país el lunes por la mañana, 24 horas después de lo previsto inicialmente, tras cambiar repentinamente de trayectoria lo que obligó a realizar evacuaciones masivas en la provincia de Nghe An, en el norte, a unos 230 km de la capital, Hanói.

Haiyan “avanza rápidamente hacia el norte/noroeste, a una velocidad de 35 km/h”, indicó la agencia de meteorología vietnamita. Debería tocar tierra el lunes a las 07H00 (12H00 GMT) degradado a categoría 1 y con vientos de hasta 74 km/h.

Consideran declarar estado de sitio

“Desde un helicóptero, puede verse el alcance de la devastación. Desde la costa y un kilómetro adentro, no hay estructuras en pie. Fue como un tsunami”, dijo el ministro del Interior, Manuel Roxas. “No sé cómo describir lo que he visto.

Es horrible”, agregó. Testigos narraron que saqueadores arrasaron con varias tiendas en Tacloban, en momentos en que los esfuerzos de los socorristas por entregar alimentos y agua se veían obstaculizados por el corte de caminos y de los sistemas de comunicaciones. Una estación de televisión dijo que los cajeros automáticos fueron abiertos.

Turbas atacaron camiones con comida y tiendas en Leyte, dijo el director de la Cruz Roja filipina, Richard Gordon. “Hay pandillas operando allí”, afirmó. El presidente Benigno Aquino dijo que el Gobierno desplegó a 300 soldados y policías para restablecer el orden y que consideraba aplicar el estado de emergencia en Tacloban para restaurar la seguridad.

“Esta noche, una columna de vehículos blindados llegará a Tacloban para mostrar la resolución del Gobierno para detener este saqueo”, dijo.

La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios dijo que imágenes aéreas mostraban un “daño importante a las áreas costeras”, con casas destruidas y vastas extensiones de tierras agrícolas “diezmadas”.

La destrucción se extendió más allá de Tacloban. Las autoridades aún tienen que establecer contacto con Guiuan, una localidad de 40.000 personas que fue la primera impactada por el tifón. Baco, ciudad de 35.000 habitantes ubicada en la provincia de Mindoro Oriental, estaba en un 80 por ciento bajo el agua, dijo la ONU.

También había información de daños en la región de Visayas, formada por ocho grandes islas, incluidas Leyte, Cebú y Samar. Varios turistas, en tanto, quedaron atrapados en medio del desastre. “El agua marina llegó hasta el segundo piso del hotel”, dijo Nancy Chang, una ciudadana china que se encontraba en Tacloban en un viaje de negocios y que debió caminar tres horas a través del barro y los escombros para llegar a un centro de evacuación militar situado en el aeropuerto. “Es como el fin del mundo”, describió.

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